LA INTOLERANCIA GOLPEA DE NUEVO

«3 días en Belén. Hace mucho calor. Mientras el grupo sigue las actividades en Ramalla, nosotras volvemos al muro. La intención es acabarlo hoy. Una vez allí Den sigue pintando la puerta, una periodista Lucia y Mamba fotógrafa ayudaban a rellenar una parte de fondo, azul argo y gris antracita. En la parte izquierda, Yubia sigue dando toques a lo que pintamos ayer mientras Makoh y yo nos ponemos con las letras que rellenamos con colores claros para que contrasten con el fondo multicolor.»

«A la hora de estar pintando, cámaras de la televisión de Belén se acercan para hacernos las preguntas de rigor. No parecen muy contentos con que pintemos el muro. Son de los que opinan que embellecerlo es negar que no debería existir, es difícil de rebatir pero le explicamos que nuestra intención es buena y que respecto a esto estamos de acuerdo. Tampoco parece gustarle que Den pinte la puerta, no quiere que mañana el Patriarca y su séquito cuando la crucen la vean bonita. Explicación va, explicación viene conseguimos que acepte nuestro punto de vista. Un poco más tarde unos niños prueban a pintar. Son unos piezas.» 🙂

«Pero lo mejor de la mañana está por llegar… y cuando terminamos de rellenar el lema: ‘Make a New Reality’ empieza el baile. La puerta donde está Den se abre. Al principio le cuesta reaccionar pero rápidamente nos avisa de lo que ocurre.»

«Todos corremos hacía ella con la cámara en mano esperando hacer el fotón del día y la foto del día son nuestras caras. Seis miembros del cuerpo de seguridad interrogando a Den, y Rubén, el coordinador de la plataforma y nuestro guardaespaldas estos días. Nos piden el pasaporte. Yo que estaba más alejada del grupo soy la última en llegar y me quedó rezagada vigilando nuestras cosas…»

«Rubén intenta argumentar con los soldados porque su intención es detenernos, se han quedado con los pasaportes menos el de Ruben que no lo lleva encima y el mío que Yubia ha escondido. Frases como: ‘No entiendo porque venís de España para agredir al pueblo israelí’. O la no menos surrealista: ‘El muro es nuestro, no lo toquéis’. Son groseros, y bastante violentos, pero misteriosamente mantenemos la calma.»

«Tras unos cuantos minutos de conversación nos perdonan la vida con la advertencia de que si nos vuelven a ver pintando cualquier parte del muro nos envían a prisión. Nos devuelven el pasaporte, y recogemos las cosas. En ese momento de tensión y como si no fuera suficiente los niños palestinos se ponen cansinos e intentan robarnos la pintura. Al final conseguimos llegar al hotel sin más problemas que el susto.»

«Allí un representante de Al-Fata viene a comprobar que estamos bien y nos cuenta de lo que son capaces los Israelís. Es la típica charla que consigue que nos relajemos. Lo triste es que ya no podremos acabar el muro aunque el viernes pintaremos en una pared de la ciudad para quitarnos la espinita y acabar lo que vinimos a hacer. Hemos acabado el día visitando El Portal. Seguimos pensando que esto es surrealista. A ver que pasa mañana.»

Añadir un comentario

En este sitio se utilizan cookies para ofrecer una experiencia más personalizada.
Puede obtener más información de las mismas en nuestra "Política de cookies".