4 día. Ayer el plan era visitar Jerusalén así que nos levantamos temprano porque antes de salir para la ciudad teníamos intención de hacer fotos al Patriarca al salir por la puerta que pintó Den.

«El despliegue policial es impresionante y los coches de la comitiva son lujosos. Esa gente realmente tiene pasta. Hay tantas cámaras como armas. Después nos reunimos con el grupo y decidimos que unos cuantos cruzaríamos el check point  andando. Cuando llegamos, nos hacen pasar en grupos de 3 y 4 personas. Ponemos nuestras cosas en los scanners y nos dejan pasar casi sin mirarnos. Es una suerte ser turista. Es un lugar horrible.»

«Salimos y cogemos un autobús que nos lleva al centro. Nos bajamos frente a la Puerta de Damasco, en el antiguo de mercado de la ciudad. Es un gigante, algo parecido al Rastro o Els Encants pero a lo bestia, con millones de personas que berrean informándonos de lo que vende que es todo. Al otro lado está el muro de las Lamentaciones al que también se accede tras un registro. Dentro el muro, imponente, pierde un poco la mística por un puente de madera que lo cruza. Nos acercamos: hombres y mujeres separados para rezar. Intenso.»

«Queremos ver el Santo Sepulcro pero no podemos. El resto del grupo ha tenido un percance y su autobús ha sido apedreado. Nadie ha salido herido, pero tenemos que reagruparnos. Juntos volvemos a Belen y nos preparamos para celebrar la Nochebuena. La plaza de la Natividad esta atestada de gente. En los tejados, francotiradores vigilan que nadie se desmadre. Cenamos una variante poco vistosa del mismo menú que hemos comido el resto de la semana. Fundimos a negro.»

«A la mañana siguiente vamos al campo de refugiados llamado Aida. Es un sitio muy deprimente en el que viven 5mil personas que se dice pronto. Las pintadas en el muro animan de la misma forma. Sobre la puerta del muro una llave descomunal que quiere entrar en el Guinness y que representa la esperanza de volver a sus casas. Después de eso sólo nos apetece pintar, a ver si se nos alegra la cara.»

«El dueño del hotel quiere que le pintemos el muro. La cosa no tendría más importancia si no fuese porque pertenece a Al-fatah. Eso hacemos. En  cuanto terminamos de comer nos ponemos a ello. Está vez hacemos lo que más nos gusta. Den se está haciendo una cara de un niño asomándose a un muro, colores de base amarillo fiesta, blanco y verde luz. Debajo de ella pinta un Don Gato en magenta, amarillo fiesta y verde luz trazado a gris lobo. Makoh pinta en el nivel de arriba con verde esmeralda y tonos similares. Yubia y yo pintamos abajo. Ella pinta con verde luz, esmeralda, amarillo Canarias. Mi pieza como siempre es una fiesta.»

Texto: Musa. Fotos: Mambanegra.

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