En el principio fue el tag, así nos cuenta la historia. Desde sus orígenes hasta ahora, escribir el nombre, a pesar del paso del tiempo y las actualizaciones en el graffiti,  sigue siendo la base de la pirámide.

Quizá por eso mismo, nos sorprende cuando descubrimos en esa área común a los escritores, una parcela que desconocíamos y que se desarrolla de una manera distinta, con particularidades y características propias de una zona geográfica especial como por ejemplo «los pixaçaos» brasileños.
En este caso, la brújula nos lleva a Monterrey, Méjico y a lo que sus escritores han llamado  «apañes» y «ganchos».

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Ambos aparecieron en la década de los 90, a través de grupos como Fox Power, Críticos de la Colonia, Wolf in the Night, entre otros. Los «apañes» son firmas de un metro, de trazos angulares, agresivos y territoriales. Los «ganchos»  son firmas de un sólo color, de dos o tres letras estilizadas hechas de un sólo trazo y de gran tamaño, (de entre 1 y 1,6m). Una de sus puntas acaba en flecha, arpón o anzuelo (de ahí sacó su nombre).

Ambos son un reflejo del graffiti en Monterrey, de las peleas y alianzas entre escritores y grupos. En apariencia son caóticos, y es difícil descifrarlos, especialmente cuando en un mismo espacio se superponen diferentes ganchos. En conjunto le dan una apariencia extrema a las paredes de la ciudad y para el ojo inexperto pueden resultar incluso violento, pero para la comunidad de escritores no deja de ser una manera más de mantener un diálogo en vivo con su ciudad.

Gracias a la organización del festival Callegenera y al libros «Trazos en el concreto» Conarte.

Más información en SexenioUrbanario.

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