Tras una prolongada visita a la ciudad de Barcelona, el artista Francesco Pinzón se despide de la capital catalana dejando un enorme regalo lleno de color.
La belleza de la naturaleza animal es un tema recurrente en la obra del artista del mexicano, y ha aprovechado las enormes dimensiones de una pared medianera en CityStop para vestir los desnudos ladrillos con una majestuosa representación de un pulpo.

Los mecanismos de defensa de este cefalópodo, como son el mimetismo o el disparo de tinta, son utilizados en la representación para reivindicar la complejidad y belleza de este animal en concreto y, por extensión, de todos los seres vivos. A la vez, nos es inevitable pensar en su defensa frente al impacto humano, y de cómo debemos de concienciarnos en cuanto el respeto ecológico de sus ecosistemas.

La obra pasa a ser una de las intervenciones murales permanentes de mayores dimensiones de la ciudad. Las brillantes fotografías que os mostramos han sido proporcionadas por Fernando Alcalá.

 

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