El graffiti hiperrealista parte de una premisa muy sencilla que en su práctica se convierte en algo muy complicado: la reproducción de retratos o imágenes con una fidelidad fotográfica. En este sentido, este tipo de representaciones parecen no dejan margen al estilo o la personalidad del artista, ya que consiste básicamente en una labor de reproducción técnica. No es así, y el caso de Owen Dippie es un gran ejemplo.

Este artista neozelandés hace gala de una técnica de realismo prodigiosa pero presentada con un estilo perfectamente reconocible. Puede que sea por la suavidad de los difuminados que aplica, por la ausencia de fuertes contrastes o quizás por las dimensiones en las que se suelen presentar su obra, pero cuando vemos un trabajo de Owen Dippie podemos identificar su autoría aún siendo difícil señalar características concretas de estilo.

Recientemente hemos recibido su visita en las instalaciones de Montana Colors, así que se nos ha ocurrido mencionar su cuenta de Instagram como la recomendada para esta semana.

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