Hablar de NEKO, de la exposición que se inauguró el pasado jueves 20 de octubre, es un poco incómodo. Lo es, porque su trabajo es difícil de clasificar.

Neko de alguna forma te pone contra las cuerdas, busca los límites, la controversia y te obliga a replantearte tus ideas sobre el graffiti. También te enseña formas distintas de usar la calle. De verla.

En la Montana Gallery volvimos a sentir  cosquillas. Se produjo un fenómeno al que no estamos acostumbrados, pues aunque de por sí, una exposición es una intromisión consentida en el mundo del artista- lo que te quiere mostrar-, en el caso de Neko, esa emoción se intensifica. El espectador tiene la sensación de estar en casa de alguien y curiosear en los cajones de sus armarios. Un tour por el modus operandi de un escritor extraño e inquietante.

Como siempre… no me creas. Ven a verlo con tus propios ojos.

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