Texto por Alberto F.

Una de las características más representativas del graffiti de Barcelona, desde finales de los 90, ha sido siempre la originalidad. La simplificación del estilo, los recursos gráficos alejados de las pautas del graffiti clásico, o la exageración caricaturesca de la forma de las letras, son algunas de las particularidades de las tendencias que aparecerían en la segunda mitad de los 90 en la capital catalana. Aspectos cuyo origen se remonta al trabajo de grupos de la oldschool como DTY y AAA y que se consolidó con el grupo TSK.

Trojan encaja perfectamente con esta manera de entender el graffiti. En sus piezas siempre pudimos ver una forma muy peculiar de desarrollar el estilo que abandera al grupo TSK. Producciones que empezamos a echar mucho de menos desde que en 2006 detuviera su actividad. Afortunadamente, el “hijo pródigo” ha regresado al hogar del graffiti y desde hace un año ha reanudado su actividad regalándonos nuevas piezas, adaptadas con un estilo actualizado que sigue remitiendo a su “affaire” de siempre.

Otro aspecto interesante de Trojan es que su figura representa a un tipo  de escritor de graffiti al margen de la cultura hip-hop. Como podemos imaginar por su nombre, el cual homenajea al famoso sello discográfico, Trojan está más vinculado al movimiento Skinhead antifascista. Este aspecto, no siendo demasiado común, es propio de la amplia identidad urbana con la que se desarrolló el graffiti del sur de Europa a finales de los 90.

El sitio web IDTS ha entrevistado a este magnífico escritor. Merece la pena hacer un repaso de las piezas publicadas, actuales y antiguas, a la vez que hacer subrayar algunas citas.

‘(…) se puede decir también que mis aspiraciones cambiaron y la fama no importaba ya, al menos para mi, ahora buscaba pasar un buen rato pintando, superarme en cada pieza y reunirme con buenos amigos cada fin de semana. Rocky uno de ellos. Recuerdo inspirarme en aquel entonces por lo complejo, colorido y algo complicado y poco a poco ir trascendiendo el algo cada vez mas simple.

Como escritor, mi tag definitivo fue Trojan. En honor a la discográfica jamaicana de rock steady. Adopte este nombre por mi vinculación al movimiento skinhead apolítico y antifascista. Recuerdo como impacto a muchos escritores. No encajaba la estética con el mundo del graffitti, pero eso no importaba.

En 2006 pare de pintar. En parte por motivos personales y en parte por la ordenanza de civismo, una excusa fácil quizás para motivar el parón. Ahora me arrepiento. Nunca he dejado de dibujar y ahora en febrero cumplirá un año que he retomado mi afición por el graffiti.

‘(Trenes) Soy muy meticuloso, pienso mucho las piezas. No me gusta improvisar ni las prisas, me exijo mucho. solo los de mucho talento consiguen paneles de postal. Yo no.

Influencias actuales? la sencillez. Lo fácil, pero a la vez complicado. Vino es el hombre. Creo que ya lo he dicho todo. Todos lo conocemos, ha creado escuela.

Desde mi vuelta me he quedado asombrado. El graffitti en Barcelona tiene a escritores con mucho talento, la lastima es que muchos de esos trabajos estén escondidos. Es lo que queda en Barcelona desde la puta ley de civismo.

Echo de menos el típico sábado, que cogía mi Vespa, mis latas y plantaba el chiringuito en cualquier muro de la ciudad, sin tener ningún problema.

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