Sunk es un escritor holandés que lleva como él dice “haciendo sus trucos” desde el 86’. Es miembro de los grupos FHJ, PFP, LVC y DTS y éstas son sus 3 piezas preferidas:


“Escoger 3 piezas no fue fácil para mí … Después de más de 30 años de graffiti, muchas las olvidé hace tiempo, otras las tengo en mente tan claras como si las hubiera pintado ayer. Las aventuras y las experiencias de pintarlas significan mucho más para mí que las piezas reales. Los que elegí son todas buenas para mí, pero por diferentes razones.”

  • La primera, creo que es de 1996.  De algunas piezas no recuerdo exactamente el año y la barandilla está bloqueando el año que escribí en ella. Es una foto de un viejo blackbook, de antes de la era digital. Es un estilo libre rápido y simple para acabar con un montón de culos. Normalmente hago un boceto, pero en este período pinté mucho y también improvisé bastante. Me gusta por el flujo de la S y K, y como la  U y la  N conectan todo.
    Tiene esa sensación de los noventa, puedo ver que estaba inspirado por Odem: letras legibles basadas en fuentes clásicas. Relleno áspero, líneas rápidas, colores que funcionan. Ésta me muestra la importancia de sentirme libre mientras pinto. Una lección que continuo repitiéndome a mí mismo.

  • Mi segunda elección es una del año pasado cuando estuve con CryOne en Ibiza por unos días. Buenos momentos pintando al sol, conduciendo a la playa después para nadar y comer pescado fresco con cervezas. Me gusta porque para mí es la articulación clásica: una buena pieza con un buen personaje. La pieza es como me gusta, semi-salvaje, aún legible, en movimiento pero equilibrada. Los colores del relleno fresco van bien con el 3D y el fondo. Bob Esponja ha sido pintado muchas veces, pero yo quería hacer mi propia versión con una cara más angular como los personajes b-boy de la vieja escuela, y por eso que agregué el sombrero Kangol y las grandes gafas de sol. Y una lata, un personaje siempre debe tener un spray, cuando los boomboxes y los UZIs están agotados.

  • El tercero es el muro que pinté para mi esposa. Murió de cáncer en septiembre de 2014. Quería pintarle un enorme tributo, pero no estuve preparado para hacerlo hasta el verano de 2016. Normalmente, no planifico toda una pared o fondos, pero pasé mucho tiempo preparando éste ya que quería que fuera el mejor.
    Me gusta mucho cómo salió su nombre, Paola con la gran estrella en el medio, la letra A en dos sabores diferentes, la forma general de la pieza, la postura, las conexiones, el movimiento. Lo pinté en colores que ella amaba;  el fondo como un universo brillante que espero que la abrace. El otro lado de la pared es mi pieza en un universo opuesto, en colores y en un mundo que se revolvió. Los dos en el medio juntos, conectando todo. La parte izquierda de la pared tiene los nombres de nuestras hijas que tenían 3 y 5 años cuando la perdimos. Pasé unos días pintando en verano y fue una experiencia zen hacerlo. Hay mucho amor en este muro, también porque mi nueva novia entendió mi proceso y vino con mis niñas a traerme comida y cervezas frías mientras pintaba. El amor y el sol se sintieron como una bendición: el pasado, el presente y el futuro están conectados.

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