Este miércoles nos vamos a Nueva York para, gracias a su Instagram, deleitarnos con la fotografía de Miru. En él encontramos una particular álbum, escueto todavía, en el que a parte de escritores en acción encontramos paisajes e imágenes cotidianas con un componente entrañable que las hace casi familiares.

El característico marco blanco en cada una de las fotos nos ofrece una sensación de autenticidad a cada una de las capturas, como si estuvieran reveladas en nuestra pantalla o formaran parte de un cuaderno real.

Fundir a las personas con el color de sus obras es la especialidad de esta fotógrafa neoyorquina, pareja sentimental de Trace, que nos da la oportunidad de apreciar unos personales retratos sin cara, tomados en acciones en diferentes localizaciones: Desde Long Island, Brooklyn o Queensland (New York) hasta Miami, Washington, Montreal o Sayulita (México).

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