La página Graff Addict continua con su misión de publicar entrevistas a escritores del panorama Barcelonés. Esta semana la persona interrogada es Bels, escritora valencia afincada en la ciudad condal.


De esta entrevista en concreto nos ha impresionado la sinceridad con la que responde a muchas de las preguntas, consiguiendo ser extremadamente clara en aspectos tan complicados de explicar, como la descripción de las sensaciones que produce el graffiti ilegal, su perspectiva a cerca de la organización de los escritores en crews o el sentido que tiene su estilo y forma de pintar. Todo ello nos hace comprender un poco mejor el sólido funcionamiento del graffiti valenciano, y los fuertes vínculos de amistad que genera.

Pero si hay algo que nos ha encantado ha sido la descripción de su primera misión de metro en París. Os la transcribimos a continuación para poder compartirla con vosotros:

La primera vez que me pinté un metro en París con Ieset, estaba super nerviosa, casi no hablaba de todas las cosas que se me pasaban por la cabeza en el momento antes de tirarnos al túnel. Pero una, vez bajamos, Ieset empezó a filmar con total tranquilidad. Empezamos a correr un poco y vi como empezaba a asomar el morro del metro… ¡Dios! no se me olvidará nunca, fue adrenalina pura.
Preparamos la cámara para grabar, nos repartimos los paneles y empezamos a pintar. La sensación no podría describírtela nunca pero fue increíble. Yo no paraba de mirar a Ieset con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando de ese momento encima del tercer rail y haciendo algún bailecito cada vez que veía que se daba cuenta que era real lo que estaba haciendo. Acabando de pintar empezamos a hacer fotos a las piezas victoriosos y super felices con el resultado.

De repente, empiezo a escuchar un pitido… le pregunté a él si sabia que era ese ruido, a lo que me contestó que no me preocupara y fuera recogiendo. Al instante vemos un metro llegando por el lado de las vías donde estábamos y empezamos a correr. Salimos a unos talleres con unos muros altísimos sin saber por donde coño salir, como gallinas sin cabeza.
Al final trepamos como pudimos por un muro. Saltó él primero y luego me dejé caer, cogiéndome él desde abajo. Salimos corriendo y nos metimos en un kebab. Nos sentamos para hacer un poco de tiempo. Ieset se reía de mi, de la cara de tonta feliz que tenía en ese momento. 1 hora después nos colamos en el tranvía y unos revisores nos hicieron la encerrona. Tuvimos que pagar una multa, ¿pero qué era eso en comparación con lo que acabábamos de hacer? a mi esa sensación no me la quitaba nadie ya.

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