El artista barcelonés Sawe realiza dos intervenciones murales de grandes dimensiones durante el mismo viaje a Italia.

Creditos fotográficos: Virto360, Palomart (Aielli) y La VassoBereshit (Nápoles)


Se trata de uno de los artistas multidisciplinares más creativos de Barcelona y a la vez uno de los escritores más característicos de la ciudad. Es por eso que, escapando de la etiqueta “street art”, Sawe ha tratado siempre de mantener la calle como terreno exclusivo para el graffiti y el resto de formatos como trabajos estrictamente artísticos, compartiendo únicamente en ambos terrenos un lenguaje estético propio.

Pero las normas están para romperlas, así que a finales de julio, la virtuosa mano de Sawe fue requerida para pinta la fachada del CIS, un centro comercial de Nápoles cuyo proyecto fue activado por la asociación Bereshit. Un trabajo propio de una etiqueta, la de artista urbano, a la que Sawe nunca se ha sentido vinculado. A su paso por Italia, el festival Borgo Universo, organizado por Palomart y celebrado en un pequeño pueblo montañés llamado Aielli, le ofreció la oportunidad de participar en el evento. Así que, de repente, el barcelonés se enfrentó a dos grandes producciones murales en las que su particular imaginario, en el que se mezcla surrealismo, abstracción, infantilismo y códigos de graffiti, ha adquirido una nueva dimensión con un resultado excelente.

“Entre algunos desastres provocados por terremotos a lo largo de su historia y la despoblación típica del campo, Aielli estuvo un poco de capa caída”, nos cuenta Sawe sobre el enclave de la región de Abruzzo, en donde ha disfrutado particularmente al realizar la intervención. Este circuito de murales por Aielli forma parte de la reactivación que está experimentando el pueblo. “En el pueblo resiste gente de muchas edades diferentes, ancianos y jóvenes con mucha energía y todos muy agradecidos con todos los visitantes.”

El artista Barcelonés destaca de esta experiencia la amabilidad de la gente: “ya hace años que en Barcelona no me traen una cerveza o me invitan a un café por estar pintando en la calle. En Aielli hasta niños de 14 años tenían ese gesto de amabilidad adulta. Muy sorprendente.”

“Siento que el street art o urban art o como lo quieras llamar, es una etiqueta que nunca me ha ilusionado, pero poco a poco intento quitarme barreras que me he puesto a mi mismo.”

A cerca de lo mejor que le ha aportado estas acciones, Sawe se sincera: “por un lado, salir de una cuarentena y viajar por trabajo ha sido un gran placer. Lástima que he tenido que llevar máscara igualmente, pues en estos murales tan grandes es más que adecuado.
Por otro lado hacia muchos años que no pintaba muros tan grandes. No se si es que lo he evitado conscientemente o que me he orientado hacia otro ámbito laboral (la animación). Siento que el street art o urban art o como lo quieras llamar, es una etiqueta que nunca me ha ilusionado, pero poco a poco intento quitarme barreras que me he puesto a mi mismo. Debo de aceptar que siempre me he desvivido por el dibujo, lo he hecho en muchos formatos distintos, profesionalmente o no. Y el muralismo porque no, puede ser algo donde también puedo disfrutar.”

Añadir un comentario

En este sitio se utilizan cookies para ofrecer una experiencia más personalizada.
Puede obtener más información de las mismas en nuestra "Política de cookies".