Foto por GF Grindfactory, entrevista por Alberto F.

Esta es la historia de un ciudadano francés que, obligado a cumplir condena en la cárcel de La Picota, Bogotá, se ha valido de el tatuaje “handpoke” para sobrevivir y encontrar su lugar entre rejas. Es Inocent Kidd y, para mas inri, es también escritor de graffiti. Su impactante experiencia le ha convertido en un icono del tatuaje sin máquina, contando ahora con su propia línea de merchandising e incluso, próximamente, un libro sobre su historia. Su relato nos parece de lo más interesante así que le hemos lanzado unas preguntas en el vis à vis.


“Comencé en la calle, pero muy rápido con 13 o 14 años me puse a pintar trenes.Escuchando los temas del Hurto en esa época, ¿quién no iba a tirarse a los trenes jajaja?”

Te has hecho famoso por los tatuajes pero cuéntanos sobre tu faceta como escritor…
Mi vida de escritor siempre la mantuve un poco en la sombra, nunca publiqué nada en redes sociales ni en revistas. Empecé a pintar en el 2006 en mi ciudad en Francia y en Asturias, donde tengo familia. Comencé en la calle, pero muy rápido con 13 o 14 años me puse a pintar trenes y me empecé a aficionar a los vagones. Escuchando los temas del Hurto en esa época, ¿quién no iba a tirarse a los trenes jajaja? Los primeros trenes fueron vagones de FEVE en Asturias y muchos trenes SNCF en mi ciudad, Lyon. Pinté varios modelos de metro y trenes de varias ciudades de Europa, tengo buenos recuerdos de los metros de Nápoles con mi amigo el SOM, Lisboa con el COLA y Madrid con mis panas los TBR (saludos a Lacos, Zune, Waze y Nids ). Aquí en Colombia pude pintar el metro de Medellín, unos años antes de caer preso. Como no hay trenes en este país, me tocó volver a pintar throw-ups y platas en la calle.

¿Explícanos en qué situación está tu condena?
En este momento estoy esperando la extradición a Europa, no estoy sentenciado aún. Tenía orden de captura internacional por la Interpol y llevo casi 17 meses esperando que se haga el proceso. Pero en este país, donde la justicia y el papeleo es muy lento, y con el virus que no ayuda en absoluto, aquí sigo esperando.

“La mayoría de la población carcelaria son narcotraficantes. Son más empresarios que pandilleros jaja.”

¿Cómo es para un europeo llegar a una prisión de este tipo?
Para un Europeo no es nada fácil llegar a una cárcel en Latinoamérica, aquí la gente se conoce de nombre o de apodo, el que llega y nadie sabe nada de él, puede ser interpretado como un sapo, un chivato. Para mi no fue fácil al principio, pero como manejo el idioma supe hacerme colegas y con el tatuaje he logrado que el resto de convictos confíen un poco más en mi. Lo importante es no meterse en conversaciones ajenas… no ser chismoso, vivir tu vida sin meterte en la de los demás, eso es lo más importante en una cárcel, sea donde sea.

¿Hay racismo en la cárcel?
Racismo como tal no hay, y menos en el patio donde estoy, aquí hay mucho respeto. Hasta paramilitares y guerrilleros juegan a parchís juntos jajaja. En realidad todo es muy tranquilo ya que todos somos casos de la Interpol o la DEA, no hay delincuencia común. El 70 % de la población carcelaria en este patio son gente mayor, así que no hay de esos jóvenes que tienen la necesitad de mostrar quienes son usando la violencia. La mayoría son narcotraficantes. Son más empresarios que pandilleros jaja.

“Siento algo similar al tatuar que al pintar graffiti, ya que sé que mi pieza irá viajando.”

¿Qué importancia ha tenido tu experiencia en el graffiti para desarrollar el tatuaje?
Mi estilo estético en tatuaje esta influenciado claramente de mi estilo en graffiti. Cosas muy gráficas, casi minimalistas, sencillas y que se entienden a simple vista. De hecho yo siento algo similar al tatuar que al pintar graffiti, ya que sé que mi pieza irá viajando. Como todos estamos en espera de extradición sé que si tatúo a alguien muy pronto estará en otro país presumiendo de su tatuaje y contando quién y cómo se lo hizo. Creo que un tatuaje, igual que el grafiti, marca un momento, una historia, un recuerdo.

¿Y para relacionarte con los presos?
Antes de conseguir los materiales para tatuar y poder hacer dinero y pasar el tiempo, empecé vendiendo graffitis. Me regalaron unos sharpies, empecé a escribir los nombres de los familiares de los otros presos en hojas de papel y vendía las hojas. También hice unos cuantos graffitis en celdas con pintura, en los “cambuches” (espacio donde dormimos, donde tenemos nuestra intimidad).

¿Qué opinión tienen el resto de presos acerca del graffiti?
A todos les gustan mis graffitis. Rápidamente se enteraron todos de que pintaba y venían a pedirme nombres jaja. Intenté programar un proyecto de letras con aerosoles en la pared del patio pero nunca me dieron el permiso.

“Para mi el graffiti es algo muy distinto que el crimen organizado, aunque las misiones de metro sí necesitan de preparación”

¿Qué relación ves entre tatuaje, graffiti y delincuencia?
Pues la relación que veo entre tatuaje, graffiti y delincuencia digamos que para mi son cosas muy distintas. Pero para la mayoría de las personas sí que tienen relación, ya que el tatuaje muchas veces está caracterizado como algo que usaban los marginales, los delincuentes y los convictos. Igual que el graffiti, mucha gente ve eso como un acto de delincuencia, algo negativo que suele hacer la clase baja de la sociedad… pero en realidad solo es pintura. Para mi es algo muy distinto que el crimen organizado, aunque las misiones de metro sí necesitan de preparación, además que el hecho de esquivar sensores y cámaras hace que parezca algo muy delictivo. Pero no es para hacer dinero sino que es un hobby, una forma de echar risas con los amigos y pasar buenos momentos.

Tu tatuaje preferido.
Mis tatuajes favoritos salen cuando son flashes 100% míos de los que tengo yo para ofrecer y no son un encargo concreto o un nombre.

Una mala experiencia en la cárcel.
¿Malas experiencias? Una pelea porque no quise dar un cigarrillo a otro preso, este virus que nos tiene sin visitas desde marzo pasado… la comida ?.

Lo más curioso que hayas tatuado.
Me tocó tatuarle pelo a un señor jaja. Tenía una cicatriz en toda la cabeza y me pidió que se la rellenase para que se viera como el resto del pelo… eso es lo más raro que he tatuado, sin duda.

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