No ha sido fácil, pero hemos conseguido que Aroe HA nos enseñe sus Tres Ases. Si bien el afilado estilo y la implacable técnica de este legendario escritor hablan por si solas, las experiencias que comparte hacen aún mas interesante cada una de las producciones escogidas. Es todo un honor poder compartir con vosotros las tres piezas más valiosas de esté aristócrata de la realeza británica del graffiti.

La foto del wholecar:

“¿quién no disfruta con un personaje divertido en un wholecar?”

Acababa de ponerme los dientes de oro en Alemania y mi cabeza aún estaba adormecida. De todos modos, Atom y yo decidimos ir a visitar a Seyar con Beser, ya que siempre es un buen momento para ello. Nos dirigimos a un lugar y todos hicimos vagones enteros. De todos los wolecars que he hecho, este me parece el más divertido, y me encanta el tempo y el ritmo de las letras, además el personaje era simplemente divertido y ¿quién no disfruta con un personaje divertido en un wholecar?

La gran pieza a color:

“Odio pintar pequeño, así que cada vez que puedo hacer que mi pieza empequeñezca las piezas cercanas, lo hago”

Esta la pinté en Eindhoven, frente al estadio de fútbol del PSV, en la calle principal, con Babs, Dart, Bios y muchos otros buenos tipos. Odio pintar pequeño, así que cada vez que puedo hacer que mi pieza empequeñezca las piezas cercanas, lo hago. Esta es una de mis favoritas, ya que al reflexionar, no cambiaría ninguna pieza ni ajustaría ninguna línea, lo cual es raro en mí.

La pieza del agujero de bala:

“Cuando hice mi pieza, me pareció una falta de respeto pintar sobre los agujeros por si formaban parte de una lluvia de balas que había acabado con la vida de alguien”

Estaba en los Altos del Golán con Norm, Gypsy y Ces, y terminamos en la frontera con Siria, en un hospital que había sido el escenario de intensos combates. Había agujeros de bala por todas partes, y cuanto más miraba a mi alrededor más me molestaba. Cuando hice mi pieza, me pareció una falta de respeto pintar sobre los agujeros por si formaban parte de una lluvia de balas que había acabado con la vida de alguien, así que pinté alrededor de ellos con cuidado para mostrar mis respetos a los que habían perdido la vida. Esto me afectó mucho, y los sucesos que siguieron son materia del folclore del graffiti, ya que los cuatro nos separamos del grupo en un coche que llenamos con toda la pintura que podíamos llevar.

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