Si nunca has tenido la oportunidad de ver el trabajo de Baer BTR, ahora es el momento. El polifacético escritor que se define a sí mismo como Graffomet, pornograffo, castigador profesional de la pineal, mutilador metafísico y cortador de chakras es definitivamente uno de los personajes más intrigantes que hay en el juego. Activo desde hace mucho tiempo, ha desarrollado un estilo ultracargado, mezcla de graffiti clásico americano, ilustración, estética gore y cómic psicodélico de los 70, como los de la escuela francesa Metal Hurlant.
Sus murales a gran escala nos dejan sin palabras pero, no nos malinterpretes, no es el típico muralista y su actividad de bombardeo está ahí para demostrarlo. Si consultas su cuenta de Instagram, encontrarás un complejo mundo basado en el graffiti, pero que va mucho más allá, crece mucho más. Descubre la mezcla de arrogancia y humor que hay tras su personaje en esta entrevista que recoge una selección de algunas de sus series de vídeos de Toy Story.


¿Cómo llegaste a desarrollar un estilo tan atípico en la Costa Oeste de Estados Unidos, donde la estética local y los códigos del graffiti son tan rígidos? ¿Puedes hablarnos un poco de tu trayectoria personal en el juego?
Para ser una forma de arte anti institucional, el graffiti tiene muchas reglas. No me interesa ajustarme a las normas en mi práctica creativa. Siempre he estado muy influenciado por los estilos de graffiti de la costa oeste de crews como MSK, AWR, LTS y KOG, lo que me ha llevado a elaborar la estética detallada del graffiti de la costa oeste. Prefiero allanar mi propio camino y no reproducir lo que ya ha llegado antes que yo. Utilizo el bombardeo como herramienta de exploración personal, arrojando luz sobre facetas oscuras dentro de mí.

“Odio la carne de vacuno. Soy vegetariano, me mantengo sin OMG y a base de plantas. Sin embargo, tengo que conseguir mi ingesta de proteínas de alguna manera y los “toys” son una excelente fuente de nutrición.”

¿Cuáles y quiénes son tus principales influencias?
El DMT y la ayahuasca.

Durante 2020 empezaste a publicar en tu cuenta de Instagram una variedad de vídeos locos que mezclan el graffiti con un montón de contenido extremo, que va desde el gore, películas de terror, asesinos en serie famosos, sexo, fetichismo, drogas, etc. Esto no se había visto antes en el juego y eso puso mucha atención en ti. ¿Cómo se te ocurrió esta idea? 
Llevo más de 15 años escribiendo la palabra Baer, antes de 2020 nunca había tenido ningún tipo de red social ni había publicado fotos en Internet. El año pasado empecé a utilizar vídeo por primera vez. Me pareció oportuno crear algo mas completo para mi graffiti y que la gente interactuara y navegara a través. Esto me llevó a crear cortometrajes que documentan mis acciones de graffiti y mis performances ilegales. Me pareció interesante compartirlos públicamente y creé una cuenta de Instagram. Siempre he tenido una fascinación morbosa por los criminales dementes. Me pareció que crear una versión de realidad televisiva de mis hazañas con el graffiti era el siguiente paso evolutivo en mi expresión creativa.

¿Cómo enfocas tu trabajo? ¿Lo ves como un graffiti puro o como una producción elaborada más compleja?
En los años 70, el dios del graffiti de Nueva York, Blade, creó el término “Grand Design”, que utilizaba para describir sus piezas más elaboradas, algo más allá de un “burner”. Mi estilo intenta mantener el linaje del gran diseño, progresando al mismo tiempo en mi individualismo, utilizando la metáfora y la alegoría para crear un graffiti que comunique una narrativa. Mi estilo es un reflejo de muchos aspectos de mi personalidad.  El 99% de mi arte se crea sin permiso, los grandes diseños creados son piezas ilegales con énfasis en el detalle.

Ser duro con la gente que no te gusta, tanto en la calle como en Internet, es algo que parece habitual en tu vida. ¿Te gusta crear resquemores? ¿O es una reacción natural?
Odio la carne de vacuno. Soy vegetariano, me mantengo sin OMG y a base de plantas. Sin embargo, tengo que conseguir mi ingesta de proteínas de alguna manera y los “toys” son una excelente fuente de nutrición.

“Mi estilo es un reflejo de muchos aspectos de mi personalidad.  El 99% de mi arte se crea sin permiso, los grandes diseños creados son piezas ilegales con énfasis en el detalle.”

¿Quién es el Carnicero, también conocido como el Rellenador en Serie, y qué papel desempeña en las calles?
El Carnicero es la manifestación física de mi oscuridad. Sólo sale de las profundidades de mi mente cuando hay luna llena. Su objetivo son principalmente los toys, dejando crípticos “mensajes” pintados con spray en las paredes de toda la zona de la bahía.

Hace unos meses, antes de que Good Guy Boris realizara un proyecto similar, empezaste a producir una serie limitada de muñecos de Rellenador en Serie que están hechos a mano al cien por cien; desde la figura hasta su ropa, herramientas y el propio embalaje. ¿Pensaste en este proyecto como una simple artesanía o más bien como una obra de arte conceptual?
Fue una actuación artística interactiva. De niño coleccionaba figuras de acción y hacía juguetes personalizados, así que un muñeco del Carnicero era inevitable. Organicé un concurso de disfraces “Be the Butcher” (Sé el Carnicero) y algunos de los 13 muñecos se convirtieron en los premios para los ganadores. Fue un intercambio de arte creativo, superando la mentalidad capitalista. Mientras hacía los muñecos, entrelazaba los problemas de la vida real con los accesorios y el argumento del juguete. Era lógico que la figura tuviera sus propios problemas.  Como hacía los muñecos yo mismo, en lugar de subcontratar la producción a otros artistas, pude responder a mis competidores en tiempo real. Esto abrió un diálogo con otras figuras de acción de graffiti que existía como una perfomance con el muñeco actuando como protagonista.

¿Puedes hablarnos de los divertidísimos vídeos que creaste a partir de estas figuras?
¡Los malditos muñecos no tienen nada de gracioso! Me dejé llevar y eché una maldición de magia negra con mi propia sangre a los juguetes  y fueron poseídos por una entidad demoníaca llamada “Graffomet”. No esperaba que el hechizo funcionara. Por suerte, envié 12 de los pequeños bastardos a víctimas desprevenidas antes de que los muñecos tuvieran la oportunidad de salir de sus paquetes y matarme. Tontamente, me quedé con un muñeco y desde entonces me aterroriza. El  Lil Butcher (Pequeño Carnicero)  lleva los pantalones en la relación, me resulta difícil criarlo y es un muñeco bastante problemático.
Sin embargo, es sin duda el primer juguete de plástico real que hace graffiti en las calles y estoy muy orgulloso de él por sus logros. Cuando le vi hacer su primera pompa con las latas en miniatura que había robado, supe que era un gran momento para la subcultura. Decidí que debía documentar su comportamiento con una serie de vídeos para que la gente pudiera ver el tipo de abuso al que me somete en el día a día.




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