Esta entrevista apareció por primera vez en Tramontana 2 en 2019. Con motivo del nuevo diseño de la edición limitada de MTN en colaboración con André Saraiva y Beyond The Streets, MTN World publica por primera vez la entrevista entera online.


Charlotte, la asistente de André, me cita en el lugar donde el artista ha desarrollado su último proyecto, el Grand Hôtel Amour. Allí descubro el gigante Monsieur A. que delimita con el hotel y también todas las persianas rosadas -un color por el que siente una particular devoción- sobre las tiendas de alrededor. ¡La calle le pertenece!

Génesis
Me puse en serio con los tags en el 86. Tuve un período catastrófico en el que tuve diferentes nombres como Crazy Cat, haciendo referencia a un cómic americano de los años 20. Había más tags sobre las paredes de Paris por aquel entonces; Boxer, Bando y Sign… entre otros. Los muros eran nuestra única referencia posible. Descubrí el graffiti gracias a Monsieur Bando, que fue el responsable de todo esto en Europa, y a Boxer, notable graffitero parisino. Aprendí y me inspiré en todos ellos.

Monsieur A.

Has firmado durante mucho tiempo con un estilo muy parisino y legible y también dibujas un personaje, el Monsieur A.
Siempre he hecho tags y pienso que todavía lo hago, mi personaje Monsieur A es un tag. Para mí es una firma. Adoraba ver mi nombre sobre los muros, pero a finales de los 80 y principios de los 90 comenzaba a haber tantos que París estaba saturado. Lo hacíamos principalmente por y para nosotros, éramos apenas unos chavales. La calle le pertenece a todo el mundo, así que pensé que debíamos comenzar a hablarle a otras personas. En aquel momento, eso no se hacía en el graffiti. Todo el mundo tiene un “Andrés” en su familia, era legible y entendible para todos. En una época en la que se usaban nombres de proveniencia estadounidense, escogí ese nombre con un pequeño acento sobre la ‘e’, que no se estilaba nada.

¿Qué transmite Monsieur A?
A: Un sentimiento de libertad. Él es feliz por naturaleza. Cada uno proyecta lo que quiere sobre el personaje, una vez dibujado sobre una pared o una hoja de papel, ya no me pertenece. Pasa a pertenecer a la imaginación de cada uno, es la razón por la que cuento muy poco sobre Monsieur A. Siempre cuento la historia de una persona sin hogar que charlaba con Monsieur A.
Olivier: Marcaron la historia del graffiti, los hiciste en lugares increíbles.
A: Hice en la Opéra Garnier y en la Torre Saint Jacques. Zevs lo filmaba todo e hizo un pequeño documental sobre esa época. Mode2 asegura que todo aquello ha influenciado a bastantes personas en el mundo. Podía pintar entre 50 y 100 al día.
¿Eres como tu personaje? 
No, aunque a veces es mi alter ego.  En plan Dr. Jekyll & Mister Hyde. El graffiti te forma un caparazón. Lo hablaba hace poco con Mode2, hemos vivido tantas cosas… Era violento. El graffiti no es llegar, pintar cosas durante un año y hacerse un nombre. Nosotros llevamos diez, veinte y treinta años pintando en las calles, comiéndonos muchos problemas. Una vez pasado el mal trago, forjas el caparazón, el estilo y el lenguaje. Es un camino largo.

Una generación única
Esa generación del graffiti era genial, clandestina y pasional. Sigo viendo a algunos de mi época porque salieron del paso y viven en NYC… pero más de la mitad desaparecieron. Ayer mismo estuve con Mode2. Tiene más de 40.000 fotos de todo este recorrido.  Fue un revolucionario, aún es una leyenda. Es el jazz man del spray. Popay me ha mandado una foto de su último muro, muy bello. Respeto mucho a todas esas personas. Si no nos apoyamos entre nosotros, nuestra historia está condenada a desaparecer porque no queda mucha gente para contarla.

La generación « Do it Yourself »
A: No había publicaciones sobre graffiti. Si alguien imprimía las fotos que hacía, los demás las reproducíamos para tenerlas. Era todo un universo cultural y había que hacer un esfuerzo para acceder a él. Tampoco existía material dedicado exclusivamente al graffiti, teníamos que buscarnos la vida. No había tiendas ni sprays de Montana. Lo fabricábamos todo, incluso las herramientas que usábamos para pintar.

¿Qué opinas del graffiti contemporáneo? 
A: En Nueva York está habiendo una vuelta al ‘throw up’ bastante impresionante. En París, hay gente muy buena. A mí un simple tag ya me gusta. Me fijo en los muros, las firmas, en todo lo que hay.

El mercado del arte
A: No me interesa. Pienso que la mayoría de las galerías dedicadas al graffiti dejan bastante que desear. Me niego a  pisar una casa de subastas. Cuando alguna de mis obras termina ahí intento sacarlas, casi siempre son piezas robadas. Hay poca gente que sabe de lo que habla o que colecciona por buenas razones. Las buenas exposiciones se cuentan con los dedos de una mano. Hay pocos proyectos del calibre de Art in the Streets de Jeffrey Deitch, Roger Gastman y Aaron Rose. Por supuesto, entiendo que mis compañeros necesitan ganarse la vida, pero pienso que se debería contar más la historia del graffiti y educar así a la sociedad.
Algunas galerías comienzan a hacerlo, como Magda Danysz. También hay buenas galerías que exponen artistas del graffiti sin diferenciarlos de otras formas de arte. Cuando Perrotin expone a Brian Kaws, opino que está haciendo un buen trabajo. Es también responsabilidad del mundo del graffiti el dejar de encerrarse en un estilo “ghetto”. Creo que cada vez se cuentan historias más interesantes.

¿Cόmo ves la gestión de Agnès B en el graffiti? 
A: Agnès ha sido y es esencial. Ha ayudado a muchos pintores, Futura por ejemplo. Gracias a ella vi a Lenny pintar por primera vez. La primera exposición que nos reunió a todos en París fue suya. Ha defendido a Jonone, O’Clock… Medalla de oro del graffiti para Madame Agnès.

El Amor
A: Forma parte de la vida. Escribía el nombre de mis chicas sobre las paredes, después puse mi talento al servicio de mis amigos. Me convertí en un escritor público.

Medios de comunicación 
Mi primera aparición en prensa a gran escala fue la portada del periódico Express. Era una competición entre artistas y escogieron la portada que propuse. En cuanto a descubrimiento, no lo sé, nadie me descubrió: en esa época era raro que alguien externo al medio se interesara por el graffiti.

Dream Concerts project
A: El hijo de Gainsbourg me llama un día y me dice que quiere hacer un concierto homenaje a su padre en una de las salas míticas de Nueva York. En el cartel sólo había iconos, Lou Reed entre ellos. El concierto nunca se hizo pero mientras hacía el cartel sentí que en cierto modo fue real y nació la idea de los Dream Concerts.
O: Yo caí en la trampa. Lek no soltó prenda cuando se lo dije.
A: Esa incertidumbre es constante en el graffiti. ¿Qué es verdad y que no? ¡De alguna manera nuestra mente lo hace existir desde el momento en el que lo plantas en la calle! No eres el único al que le pasó: la sala de conciertos Elysée Montmartre tenía el buzón de voz saturado de mensajes por un concierto que nunca existió.

Underdogs
A: El galerista, Vhils, es artista y conservador: le hace bien al graffiti y a Portugal. Le aprecio mucho. Decidí hacer una expo exclusivamente sobre cerámica, dando continuidad a un mural que hice allí con azulejos. El muro era de 200 metros de largo, 70.000 azulejos pintados a mano. Históricamente, en Portugal, esta técnica viene del fresco. Un proyecto de tal calibre no es efímero, la cerámica estará allí durante los próximos doscientos años… Decidí hacer paneles para la galería, y también diseminé algunos por la ciudad.
O: ¿No te echa para atrás que algunas personas intenten arrancarlos, como le ha ocurrido a Space Invader?
A: Sería molesto pero el riesgo forma parte del juego de la calle. Hice un graffiti sobre la fachada de una tienda de mis amigos de Kitsuné y algunos decidieron desmontarla entera. El robo no me molesta si es por pasión, eso incluso me halaga, pero cuando es para que terminen en casas de subastas…

Co-branding
A: Colaborar con marcas colocando mi arte sobre todo tipo de superficie en el marco de diversos proyectos no me causa ningún problema. Cuando empiezas lo fundamental es difundir tu nombre, aunque sea plasmando tu dibujo sobre una camiseta. Hoy en día, lograr que Monsieur A se pasee por todos lados y que además me paguen por ello… pues está muy bien. Hay cosas que rechazo hacer. No soy director artístico, construyo cosas y las uno entre ellas. Si una idea me gusta, y me dan la libertad para hacer lo que quiera, lo hago. Esa actitud viene del graffiti, en este mundo no esperas a que te den permiso, vas a por ello. Eso te anima a hacer cosas que la sociedad no quiere que hagas. La pasión y la adrenalina son dos grandes amigos del graffiti y son dos sensaciones que me atraen enormemente.
O: Desde el momento en que una marca de lujo apela a un artista del graffiti, se habla automáticamente de apropiación…
A: Iba a pintar de todas maneras sobre sus carteles, sin su consentimiento y sin que me pagaran.

El relevo
Ya no son tan jóvenes pero me encanta Lek y toda esa banda. La gente que defiende Hugo Vitrani es excelente. También están los PAL, Horfe, los UV TPK: la gente que rompe con todo. Respeto a todo aquel que toma riesgos.

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