Montana Colors tiene el honor de presentar el último lanzamiento en su serie de ediciones limitadas: un homenaje póstumo al escritor de graffiti y artista canadiense Alex Scaner.


“Además de escritor, diseñador y artista, Alex “Scaner” fue un gigante en la escena del graffiti. Su enfoque multidisciplinar, los diferentes medios que utilizaba y su incesante búsqueda de lugares más grandes y mejores, redefinió los límites del graffiti contemporáneo. Originario de la costa sur de Montreal, Scaner empezó a escribir su nombre en las calles de la gran ciudad a los 15 años. Su empuje y determinación le convirtieron en un maestro en todos los aspectos del graffiti, lo que le dio una notoriedad internacional. En su trabajo sobre lienzo, Scan exploraba sus diferentes caligrafías a través de la abstracción y la soltura.”

Os dejamos con un tributo a Scaner que apareció originalmente en el primer número de la revista Tramontana de 2018.


¿Quién era Alex Scaner? El legendario artista quebequés cuyo diseño figura en nuestra última edición limitada es retratado hoy por sus allegados en MTN World.
Según todos los indicios, el fallecido escritor de Montreal Alex Scaner era un bombardero empedernido, un artista con talento y un astuto hombre de negocios. Aplicaba la misma energía intensa y el mismo humor cálido a cada uno de sus intereses, inspirando y empujando a sus amigos en cada paso del camino.
Coincidiendo con el lanzamiento de su lata póstuma MTN de edición limitada, hemos reunido anécdotas de su esposa Karine, así como de miembros de sus equipos y de su socio comercial.

MY SAMURAI por Karine Rogers
“Recientemente me contactaron para escribir un artículo sobre Scaner. No porque sea una experta en graffiti, sino porque soy su esposa (¡hola!). Para mí, Scaner es Alex… ¡Y es la persona más bella del mundo! Me hubiese gustado formar una familia con él pero nos dejó demasiado temprano, a los 36 años. Es el hombre que, a pesar de la enfermedad, logró hacerme reír (¡y me exasperó!) hasta el último segundo, literalmente.
“Eres perfecto para mí”. Eso es lo que grabaron en su anillo de compromiso. Sí, ¡fui yo la que lo encargué! Estamos en el siglo XXI, por Dios… De todas formas, si hubiese querido arrodillarse no hubiera podido porque, durante ese período, Alex estaba en una silla de ruedas. Fue a causa de una “pequeña excursión nocturna” en España, donde se rompió los dos pies y una muñeca. Sí, ¡eso es posible! Estaba obsesionado con vaciar latas…
¡Alex era eso! Siempre una historia imposible; fue de los que tiraban del elástico hasta que se le rompía en la cara, o peor, ¡hasta que explotaba en la de los demás! Pero era tan encantador que siempre alguien terminaba ayudándole a reparar los platos rotos. Es imposible pensar en él sin una media sonrisa en la cara.

Os voy a contar la verdad: cuando Alex comenzó a pintar graffiti y a dibujar, ¡era de todo menos bueno! No se le daba demasiado bien, pero no importaba. Era cabezota, incluso obsesivo. Alex no escuchaba a nadie, las reglas estaban hechas para transgredirlas; quería explorar, empujar los límites cada vez más adelante, e imponerse. Y lo logró. Como diría su amigo Axe: “Si existieran unas olimpiadas de graffiti, hubiese sido el capitán del equipo de Montreal”. No solo por su destreza y su estilo extravagante, sino porque era imprudente y cohesionador, agotador, pero contagioso. A su lado, el mundo tenía otro sabor, las barreras caían. ¡Era el jefe!
Con los años, Scaner se construyó una reputación en las galerías de arte. Creó su propia empresa donde combinó su formación en diseño con su pasión por el graffiti. En Montreal, Scaner está en todas nuestras calles, pero también en nuestros establecimientos. Sus audaces intervenciones artísticas permiten que estos lugares destaquen y hagan brillar nuestra ciudad. “Haz lo que amas y el resto seguirá”, solía decir. La vida es demasiado corta para tener miedo. Era un tipo de instinto, de intuición. La pequeña voz que todo el mundo intenta oprimir, ¡él la escuchaba!
Lo que mucha gente no sabe es que esta sed de vida también se alimentaba de su realidad, la de la enfermedad. Alex luchó contra un cáncer muy raro durante más de ocho años. El hospital, la radioterapia, la quimioterapia, y los scaners – ¡lo sé! – intentaron reducir su actividad varias veces… Nice try!
En los últimos años, Alex pasó por más de 11 cirugías. Una vez, en el hospital, para hacer reír a su madre y mí, imitó a su ex compañero senil de habitación que tenía dolor testicular, ¡era divertidísimo! Habían pasado solo unos minutos desde que había salido de la sala de operaciones y lo único que le importaba era hacernos reír. Era un samurai.
Scaner tuvo la suerte de estar rodeado de gente tan animada como él. Compartía su locura y su creatividad con una comunidad que lo amaba incondicionalmente. Su familia, sus amigos y su equipo nunca dejaron de cuidarlo y rendirle homenaje. Si todos los que lo amaban pudieran haberle dado años de su propia vida, habría vivido eternamente.

Afrontar la muerte a los 36 años cuando la vida se abre ante ti, con tantos proyectos, ambiciones, sueños y cuando estás rodeado de amor y pasión, es casi impensable. Scaner, una vez más, nos mostró el camino, nos hizo comprender que los únicos límites que existen son los que nos marcamos nosotros mismos. Alex podía silenciar su ego para entender lo que era realmente importante: vivir el presente y compartirlo con aquellos que amaba. Tenía la valentía de poner su corazón y su alma en todo lo que hacía. Él se divertía con la vida, eso es lo que lo hizo tan vital y auténtico. Era mágico. Su sonrisa, sus grandes dientes y la luz en sus ojos quedarán grabados en mi corazón para siempre. Juntos, construimos un amor más fuerte de lo que jamás creí posible. Un amor que trasciende al tiempo y el espacio. La gente a veces me pregunta por qué quería casarme con un hombre que tenía cáncer… I mean… ¡Definitivamente no conocían a Alex!
Ahora, cuando escucho esta pequeña voz interior, sé que es a él a quien estoy escuchando. Nuestro amor, nuestra relación, seguirá creciendo y me hará sonreír. Scaner ha fallecido, pero su luz continuará brillando sobre nosotros y sobre las futuras generaciones. Las leyendas nunca mueren.”

Soma, PV’S
“Además de nuestra pasión por la escritura, teníamos más intereses. Alex siempre me animó a encontrar mi propia paz, mi felicidad, empujándome a pintar más y animándome a dejar mi trabajo de mierda. Él podía compaginar sus trabajos ilegales y profesionales, traspasando los límites con gran delicadeza. Era capaz de salir a pintar trenes y firmar un contrato de cinco cifras esa misma mañana después de haber dormido apenas unas horas. Trabajar duro da sus frutos, y él curró más que ninguno. Si alguna vez dudo sobre una decisión que tengo que tomar, siempre me acuerdo de él. Si él estuviese aquí me estaría diciendo “hazlo y ya está, uno más, ¡déjame hacer un último throw-up!”. Gracias por ser una inspiración para todos nosotros, has sido un amigo de verdad y un mentor para mí.”

“Pintando con él empecé a creer que el Dios del graffiti nos estaba observando.” -Stare

Smak D.A.
“Mis recuerdos de Alex se remontan a cuando todavía estábamos en el instituto. El graffiti creó una conexión tan fuerte entre una pandilla de chiquillos revoltosos que con el tiempo se convirtió en algo más que una crew de escritores. Tiempo después tuvimos la suerte de poder vivir juntos como crew bajo el mismo techo. Fue el periodo más creativo que he tenido. Bocetamos, pintamos, hicimos películas y grabamos música. Sí, Alex tenía tanto talento con las rimas como con la pintura. Nos nutrimos del talento los unos de los otros y nos aventuramos en todas las formas del arte.
Persiguió sus sueños y luchó contra su enfermedad y sus lesiones. Su actitud, tan irritable como a veces admirable, era hacer lo que fuese necesario para alcanzar sus metas. Tanto en el graffiti como en su vida diaria siempre tiraba hacia adelante.
Siempre lo recordaré como el hombre que nos guió tan lejos como pudo en esta vida. Me enseñó acerca de la pérdida y la felicidad. Me preparó para que fuera capaz de afrontar las pruebas más difíciles que hay en la vida. Su fuerza me inspirará para siempre. La dedicación que ponía a todas sus formas creativas era contagiosa. Me siento afortunado de considerarlo no solo un amigo, sino también un hermano y mentor.”

Stare
La suerte hizo que conociese a este superhombre a través del amor por el street writing. En una época en la que nuestras crews estaban un poco paradas, nos unimos y creamos KG crew: Keep Going o Kebec Gold. Compartíamos el mismo entusiasmo por bombardear nuestra ciudad. Scan era una persona dinámica, un tipo que querías a tu lado para lograr cosas imposibles.
Él era obsesivo y apasionado. Siempre quería más y más y realmente dominaba el arte de equilibrar la delgada línea entre lo que puedes y no puedes hacer. Rompiendo las normas, todo era posible. Pintando con él empecé a creer que el Dios del graffiti nos estaba observando. Lo que más voy a echar de menos de él es la forma en que te hacía recordar al niño que llevas dentro y mantener esa energía inocente.
Siempre quería pintar su nombre más grande y que destacara sobre los demás, pero al mismo tiempo siempre cuidaba de la escena del graff. Recuerdo que resolvió los malos rollos de otras personas para mantener la paz en nuestro círculo.
Cuidó de la comunidad del graffiti hasta sus últimos días y generosamente se tomó el tiempo de arreglar nuestros problemas antes de irse. Hizo enormes tags en cada esquina hasta el final. ¡Vaya jefe!
Alex llevó el significado de “Keep Going” más allá del graffiti, lo convirtió en un estado de ánimo. Me fascina haber podido ser testigo de su vida, su positivismo pese a su condición y la manera de encontrar siempre una vía loca y funky de hacer las cosas. He aprendido muchísimo de él.
Nos deja una lección infinita sobre el coraje y un estilo súper fresco como legado que influirá a futuras generaciones. ¡Ahora es nuestro momento de honrarlo!”

Phil Grisé
“Aunque “el rey Scan” haya fallecido, siempre voy a tener la oportunidad de recordar su trabajo y pensar en todos los grandes momentos que vivimos construyendo nuestro imperio. Tuve el honor de trabajar con él en muchos de mis proyectos. Nos entendimos en nuestra concepción de la estética y la aplicamos a cada proyecto en el que hemos participado; desde el diseño de algunas de mis tiendas Empire hasta el de mi propia casa o la pintura tipo camuflaje de mi Ferrari. Hacíamos que pasaran cosas y de eso se trata todo. He conocido a muchos perros ladradores y poco mordedores… ¡Scan era un tio de acción! Sin importar el tamaño, la complejidad o la fecha límite, siempre tiraba el proyecto hacia adelante. Nuestra relación se fortaleció rápidamente durante los años que trabajamos juntos. Acabó convirtiéndose en alguien a quien admiraba.
Alex siempre será una fuente de inspiración para todos aquellos que tuvimos la gran suerte de conocerlo.”

Jaber
“Tuve el privilegio de pasar mucho tiempo con Scan estos últimos años. Trabajamos juntos en todo tipo de proyectos comerciales y acabamos compartiendo estudio. Cada vez que sonaba el teléfono, sabía que nos lo íbamos a pasar bien en el próximo bolo. Implicaba que él llegase tarde y lo que él llamaba “vórtice”: algo que no acababa de funcionar y a lo que tendríamos que darle caña toda la noche para arreglarlo.
Me explicó su situación con el cáncer desde el principio, pero nunca se quejó. Scan era esa persona que venía a trabajar directo del hospital, justo después de haber pasado por una operación, y tú no podías decirle nada para que cambiase de opinión. Me siento afortunado por haber tropezado con él la noche que todo empezó entre nosotros y poder llamarlo amigo.
Ver a Alex crecer y evolucionar hasta lo que considero el mejor humano que he conocido nunca, es algo que agradeceré toda mi vida.”

“Porque no importa si es una obra suya colgada en mi pared que me dice “hola” todas las mañanas, o las incontables historias compartidas entre amigos, o la ardilla que volvió hasta Kay los días posteriores. Tengo presente de las aventuras de Alex cada día.”-Soten

Hoacs
“Pasar tiempo con Alex era siempre una aventura. Nunca era puntual y siempre venía con prisas. Algo que siempre pasaba era que Alex se olvidaba algo de camino a pintar, lo que implicaba volver a buscar lo que había olvidado. Una vez vino a visitarme a Nueva York y le avisé: “hoy no vamos a volver, asegúrate de que lo tienes todo” – le dije. Él estaba rollo “sí, sí, venga tío, no soy tan desastre”. Así que nos fuimos de casa y condujimos hasta la gasolinera. Nos pillamos unas aguas de coco y café y cuando volvimos al coche se empezó a reír. Le miré y le dije: “lo sabía, ¿qué te has olvidado?”. Y entonces me mira y simplemente sonríe. Había algo tan genuino en su risa y su gesto que no te podías enfadar. Y claro, volvimos. Esa sonrisa y aquellos días es algo que nunca olvidaré.”

Soten
“La última vez que hablé con Alex fue durante una visita a Montreal con Pete y Brian, una semana antes de que falleciera. Todos sabíamos que su tiempo se agotaba y, justo antes de irnos, se tomó un tiempo para hablar en privado con cada uno de nosotros. Lo último que me dijo Alex fue: “este no es el final, nos volveremos a encontrar”. En ese momento no llegué a entender del todo el significado de sus palabras, pero ahora sí. Porque no importa si es una obra suya colgada en mi pared que me dice “hola” todas las mañanas, o las incontables historias compartidas entre amigos, o la ardilla que volvió hasta Kay los días posteriores. Tengo presente de las aventuras de Alex cada día.”

HarryBones
“El pasado septiembre falleció un auténtico rey. De los que marcan un antes y un después, de los que no tienen miedo a equivocarse, romper reglas, disfrutar y amar lo que hacen. De los que escuchan, aprenden y enseñan. De los que tiran del carro sin importarles el peso de la carga. En definitiva, de los que aparecen en la tierra esporádicamente para brillar como un faro.
Desde el segundo en el que nos conocimos, supimos que nuestra relación iba a ser increíble; como por arte de magia, ya nos sentíamos como amigos sin conocernos, cortados por el mismo patrón.
Bastaron poco más de tres semanas de convivencia, una de ellas en Roskilde (Dinamarca) y el resto en Barcelona y alrededores para que se consolidara nuestra amistad. De él admiro su manera de entusiasmarse con todo lo que le rodeaba, de dar importancia a las cosas que realmente la tienen y dedicar siempre una sonrisa a todo el mundo.
Gracias a Alex, conocí al resto de Fours y pasé a formar parte de la familia, podría decirse que él fue quién me apadrinó. Alex ha sido el puente y el pegamento para todos nosotros. Consiguió crear el mismo efecto mágico con el resto del grupo. Desconocidos que parecía que se conociesen desde hace mucho.
Más tarde nos enteramos de su condición física y todo el grupo decidió ir a Montreal para estar con él y darle apoyo. Esa reunión fue el Scan You Rock, que sus amigos y su esposa prepararon y que quedará para siempre en nuestra memoria.

En agosto de 2017 volví a Montreal para estar unos días con Alex y Kay y, sin darme cuenta, me vi implicado en un proyecto que Scan tenía entre manos y en el que participaban varios escritores. Fueron momentos muy intensos, ya que de alguna manera sabía que probablemente sería la última vez que podríamos pintar y estar juntos, ambos lo sabíamos e intentamos compartir todo el tiempo posible, trasnochando y madrugando al día siguiente. Su estado físico había decaído bastante desde la última vez que nos vimos aunque mentalmente seguía siendo el mismo de siempre, un adolescente listo para comerse el mundo.
Gracias Alex por dejarme conocerte tan de cerca y ser testigo de tu grandeza, por haber tenido la posibilidad de ver nuestras almas en estado puro, por esa admiración y aprecio mutuo, por el legado que nos dejaste no sólo como artista si no también como persona, por esas largas tertulias nocturnas hablando de lo más banal y de lo más profundo (desearía que hubieran sido más), y por tu manera de ver y entender las cosas.”

Musa
“Alex era una persona poliédrica. Una de sus facetas era la de un niño grande, dispuesto a meterse en el siguiente lío, la próxima travesura. Siempre recordaré el último día que se podía pintar en Roskilde: llovió sin parar y estábamos empapados. Pintamos unas 2 ó 3 piezas, corriendo bajo la lluvia, empantanados en el barro. Consideré que ya había pintado bastante, así que decidí irme a cambiar de ropa. Cuando volví, Alex, frenético y completamente cubierto de color plata, me paró y me dijo: “¡Maria, que aún hay tiempo de pintar otra!”. Y claro, me pinté otra. Su entusiasmo era contagioso.”

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