Texto por Alberto F.

La última publicación del reconocido fotógrafo Edward Nightingale, después del agotado “You Can’t Always Win”, está dedicado al graffiti de metro berlinés, concretamente a la historia reciente del grupo DRM. A continuación te dejamos con una reseña lo más completa posible.
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Antes de nada, vamos a realizar una rápida introducción sobre los principales nombres que protagonizan la publicación…

Edward Nightingale se ha convertido en, probablemente, el mejor fotógrafo de graffiti sobre trenes de la actualidad, una modalidad de fotografía que se ha ido consagrado como tal desde que Alex Fakso publicara “Heavy Metal”, inaugurando la tendencia en 2006. La pericia y sensibilidad de Edward le han consolidado como una eminencia en la materia, gracias a un intenso e incesante trabajo que le ha llevado a participar en proyectos mano a mano junto a célebres nombres del trainwriting internacional como Taps y Moses.

En la década de los 90, el grupo DRM ya era considerado como parte de la élite del graffiti sobre trenes berlinés, como se constata en el libro “Ruzd79 The Ultimate Blackbook” de Florian Gätcke (2007) sobre la historia del difunto escritor. De entre todo el secretismo que caracteriza a la dimensión del graffiti sobre trenes y metros en Berlín, este colectivo ha dejado en el imaginario europeo a nombres tan relevantes como Azur, Soul o Acid79, además del propio Ruzd. Escritores que han establecido los cimientos de lo que consideramos hoy en día el estilo tradicional de la capital alemana y parte del resto del país.

Detalles técnicos:

  • Medidas: 23 x 29 cm
  • Páginas: 320
  • Idioma: Inglés
  • Gramaje interior: 150g

Contexto…

Después de un descenso de la actividad del colectivo debido a las vicisitudes de la vida adulta, los DRM deciden, en 2016, volver a hacer lo que más aman: pintar el metro de Berlín. El fotógrafo Edward Nightingale ha acompañado al grupo durante muchas misiones hasta el año 2020, compilando en este libro las mejores capturas, tanto de las piezas realizadas como de las acciones y las atmósferas en las que tienen lugar estas intervenciones.

¿Qué encontramos en su interior?

El particular retrato colectivo configurado por Edward se puede dividir en 3 temáticas, barajadas a lo largo de todo el libro: las localizaciones subterráneas, las fotografías en acción y las piezas en circulación. Tres alicientes que, junto a diferentes textos, hacen de esta publicación una obra completa que presenta de manera impecable y sofisticada las diferentes dimensiones en las que este tipo de graffiti se hace enormemente interesante, incluso a ojos de no escritores.

Así, las fotos de tipo paisajístico nos regalan lo mejor de la refinada visión del fotógrafo alemán, con sus peculiares juegos de luz atmosféricos y recursos geométricos. Las capturas en acción nos sumergen en toda la adrenalina y el placer plástico de este tipo de intervenciones y, por último, las piezas son fotografiadas con un balance perfecto entre la visibilidad de la obra y la composición fotográfica llena de significado y poesía. Por si esto fuera poco, el libro también nos hace disfrutar enormemente con la calidad del graffiti inédito que circula entre nuestras manos y ante nuestros ojos.

Respecto a los textos, con un marcado carácter poético, evocan los complicados sentimientos del conflicto vital entre una pasión incomprendida y los compromisos de la vida en sociedad. Desgarradoras autopsias emocionales, no aptas para todos los lectores, que se balancean entre la melancolía y la autosuperación.

Detalles sobre el diseño…

El estudio Deutsche & Japaner se encarga de dar forma a esta producción editorial y lo hace de una manera sensacional: una maquetación impecable que da protagonismo a las imágenes, pero que concede también relevancia a los textos con un astuto juego en el tamaño de las páginas, algo inédito en los libros de este tipo.

El color azul enmarca toda la obra, remitiendo directamente a los particulares fluorescentes azules que encontramos en los aparcaderos de metros de Berlín, pero también al Azul Klein, haciendo así un guiño al concepto de «action painting» en el arte contemporáneo. El libro viene cubierto por una funda plástica decorada con una cenefa que simula la reja de los respiraderos, regalando un punto de sofisticación a la ya delicada portada que incluye relieves y diferentes acabados. Por si esto fuera poco, la publicación se presenta empaquetada en un elegante papel negro que sugiere el valor de una obra de arte que bien seguro se revalorizará cuando esté agotada.
En definitiva, la calidad de la presentación y materiales le hacen a uno constatar que el precio del libro es más que justo.

  • ¿Lo mejor? Además de la calidad técnica de la publicación, que hace disfrutar las fotografías de una manera única, las piezas inéditas de Mad cuyo estilo te hace viajar en el tiempo y el espacio.
  • ¿Lo peor? A pesar de que aparezcan muchas piezas, uno se queda con ganas de más.

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