Entrevista por Dr. Dax, fotografías por Nico Giquel, archivo de Rime, Vik NYC, Alain Smilo cortesía de Galerie Wallworks.

Homenajeando a Baudelaire, “Paraísos artificiales” es el título con el que nuestros colegas de Drips han decidido re-bautizar la entrevista dedicada a Rime por Dr. Dax y publicada en el número 2 de Tramontana. El portal francés pone a disposición del público francófono este material exclusivo, así que nosotros hacemos lo propio añadiendo algunas imágenes inéditas. Esta publicación viene al pelo para anunciar la próxima exposición del artista de los MSK, repitiendo en la Galerie Wallworks, de cuya primera exposición en esta sala se habla, precisamente, en la entrevista que ocupa este reportaje.

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Me llamo Dr. Dax. Hace unos meses me embarqué en un viaje en el que recorrí Estados Unidos para despejar mi mente. Al final del viaje, cuando llegué a Los Ángeles, me encontré con Rime. Desde entonces ha sido mi guía en múltiples ceremonias de DMT, microdosis de setas, sobredosis de setas, tanques de aislamiento, lecturas de tarot y ceremonias de ayahuasca en múltiples ciudades, estados y países. Todo esto me ha hecho más fuerte y feliz y ha culminado aquí, en París, en la Galerie Wallworks mientras se prepara para Children of Ourselves. Desde aquí echaremos un profundo aunque pequeño vistazo al actual viaje espiritual de Rime MSK.

SELF BIRTH

Reconectando con este planeta

  • Vamos a hablar de tu presencia en París y la razón principal que te ha traído hasta aquí. Tienes una exposición que se llama Children of Ourselves. ¿Querrías hablar de esta nueva exposición, la galería en la que está, algún detalle al respecto y el significado del título?

Estoy aquí, en París, haciendo una residencia de tres meses, preparándome para mi próxima exposición titulada Children of Ourselves. Estará en la Galerie Wallworks. La obra está formada por una serie de cuadros inspirados fundamentalmente en mi viaje espiritual. Siento que, como artistas y como gente con una larga carrera en el graffiti, hacemos muchos esfuerzos para convertirnos en maestros de nuestro oficio. Cuando llegamos a un punto final en el que dominamos lo que sea que hagamos, quizá toquemos techo con dónde nos encontramos. Aprendemos los básicos, las reglas, las tradiciones, esto y aquello, y luego hacemos versiones cada vez mejores de ello. Sin embargo, después empecé a pensar, ¿qué es lo siguiente? Si eres un maestro en tu oficio, ¿cómo llegas más lejos? Entonces me planteé la idea de que quizá, lo que va más allá podría ser romper esas mismas reglas y hacer cosas que se salgan un poco de la norma o que directamente dejen de lado la tradición, y ser sumamente consciente de ello en el momento. Entonces empecé a abordar el graffiti desde una perspectiva más espiritual y me encontré haciendo mayores avances creativos y desarrollando una práctica de estudio muy reglamentada y disciplinada. Empecé a permitir que la influencia de lo que hago sobre el lienzo se trasladara sobre paredes y otras superficies. Este año he estado muy ocupado. En 2018 he hecho dos exposiciones individuales y he estado creando una obra con un gran nivel de detalle. Puedo tardar hasta medio año o más en producir algunos de los cuadros en los que he trabajado recientemente. Me he propuesto el desafío de evitar introducir letras en muchos de estos cuadros. Sin embargo, siento que la fórmula estética o el fluir de estas pinturas está muy influido por mi pasado como escritor de graffiti. Así es.

  • Pasemos a otros temas serios. Háblanos de esta nueva fase de tu vida en la que pasas de tener 39 a 40 años y sobre el viaje espiritual que has emprendido.

En realidad nunca me consideré formalmente espiritual ni nada parecido cuando era joven. Me obligaban a ir a misa católica cuando era pequeño pero no sentía una conexión emocional profunda con la iglesia. Siendo un chaval empecé a plantear preguntas con cuyas respuestas quedaba profundamente insatisfecho. Las respuestas que me daban, ya fuera alguien de la familia con creencias religiosas, o monjas, o curas, o quien fuera, consistían en decir que si no creías arderías en el infierno. Así que cuando entré en la adolescencia y me metí en el mundo del graffiti, mi forma de rebelarme contra ese tipo de sistemas de control consistía en decir que no creía en nada de eso, que era ateo. Adopté esa postura durante un tiempo, pensando que cuando mueres, mueres y se acabó. Sin embargo, con el paso del tiempo empecé a viajar por el mundo y a entrar en contacto con cosas más allá de lo que hay en el lugar del que vengo. Luego piensas que definitivamente tiene que haber otros seres ahí fuera en el universo, no podemos ser los únicos flotando sobre una roca: simplemente acepté otros tipos de posibilidades de vida física fuera de este planeta. Sin embargo, cuando rondaba los treinta años me abrí a probar las setas. Antes de aquello había probado el LSD a los 13 años y había sido una experiencia muy intensa pero no me lo había planteado como nada más que como una droga que podía consumir. Un tripi costaba cinco dólares en el parque en 1993. Aquel día estaba en una fiesta en una casa en Austin (Texas), y había gente en la cocina haciendo té de setas.

  • ¿Conocías a esa gente?

No, no sabía quién eran pero estaba con Risk de L.A., Revok y un par de colegas más de Texas. Me ofrecieron el té de setas. Todo el mundo estaba poniéndose coca y cosas de esas… Yo no tomo cocaína, nunca la he tomado, ni ninguna de esas drogas más duras. Asociaba las setas a esas drogas duras que me daba miedo probar. Aún así, acabé bebiéndome el té y me sorprendió lo distinto que era de la hierba o el alcohol. Me encendió la mente, me dio por pensar. Me impresionaron mucho y quería volver a probarlas. En los siguientes años, si encontraba setas las tomaba y me parecía algo maravilloso que hacer mientras creaba arte. Realicé esta práctica intermitentemente durante varios años mientras pintaba y cosas así. Con el paso del tiempo, me dijeron que si disfrutaba con las setas, me gustaría el DMT, y yo no tenía ni idea de lo que era el DMT. Empecé a investigar, descubrí que se llama dimetiltriptamina y se sospecha que nuestro organismo ya la produce naturalmente. Está presente en todos los seres vivos. Me costó encontrarlo. Pasaron unos cuatro años desde el momento en que oí hablar de ello hasta que llegó a mis manos. Cuando me llegó no tenía ni idea de qué aspecto tenía ni de cómo tomarlo y, aquella primera vez que tomé el DMT, ni siquiera me subió. Esto me desconcertó mucho. Encontré información que decía que si no te preparas, o estás incómodo, o si no te concentras, no surtiría efecto. Acabé tomándolo de nuevo un año más tarde tras pasar tres meses preparándome, y finalmente funcionó. Seguí consumiéndolo durante ese año y experimentaba cosas que no causaban mi memoria. Empecé a sentir que lo que descubres cuando consumes DMT es algo que va más allá de tu persona. Como si fueras un teléfono sin cobertura wifi y de repente estuvieras metido en Internet.

“La experiencia es algo muy diferente que recomiendo encarecidamente que tengas en algún momento de tu vida. Es una forma de conectar con este planeta. Puede que llegues a la conclusión de que todos provenimos de un mismo origen, que todos formamos parte del concepto de “Dios”.”

 

  • Tenías el módem encendido…

Totalmente. Establecer esa conexión y tener estas experiencias tan profundas que fueron extremadamente educativas e inspiradoras a nivel artístico, conocer entidades y ver cosas asociadas con la geometría sagrada. Realmente me cambió la perspectiva y sentía que había recibido una confirmación a través del DMT de que había algo más allá de la idea de la vida. Esto me llevó a la ayahuasca y fue un mundo completamente nuevo.

  • Hablemos sobre la ayahuasca y las ceremonias en las que has participado.

La primera vez que probé la ayahuasca fue en la zona norte del estado de Nueva York con un chamán que viajaba junto con su mujer desde Perú. En anteriores experiencias con el DMT me habían dicho que algo en mi vida iba a cambiar drásticamente y que necesitaba experimentarlo para poder llegar más lejos con este tipo de cosas. Acabé enterándome de quién es mi padre a través de una página web sobre ADN después de haberme hecho un análisis cuatro años antes. Conocer a mi padre me ayudó a librarme de problemas no resueltos, a responder a preguntas sobre quién soy y a entender hasta qué punto había sido el abandono un factor fundamental en lo que me motivó a hacer graffiti. Acabé deshaciéndome de un montón de cosas. Aprendí mucho tomando DMT y siento que me preparó para poder tomar ayahuasca aquella primera vez en el norte de Nueva York y, muy recientemente, aquí donde estamos, justo a las afueras de París, en una casa maravillosa… en un recinto estupendo en una ladera con vistas al río Sena. Sí, la experiencia es algo muy diferente que recomiendo encarecidamente que tengas en algún momento de tu vida. Es una forma de conectar con este planeta. Puede que llegues a la conclusión de que todos provenimos de un mismo origen, que todos formamos parte del concepto de “Dios”.

  • ¿Quieres hablar de algo más en relación con ese tema?

La ayahuasca, el DMT, las setas, el LSD… Todas estas cosas han tenido una influencia tremenda en mi vida. A nivel humano, a ser una persona positiva. Me he deshecho de parte de ese comportamiento que uno aprende creciendo en un entorno disfuncional. Siento que este tipo de cosas me han preparado para ser mejor adulto, un mejor artista y alguien que puede contribución de una forma más positiva en este planeta.

  • ¿Consideras estas experiencias sanadoras?

Totalmente, los psicodélicos tienen una manera maravillosa de reiniciarte si te tiene atrapado alguna idea o no puedes salir de algún tipo de depresión… Creo que a veces retratamos los psicodélicos como algo que consumen los adolescentes por placer o por juguetear con ellos. Cuando alguien que está en la década de los 30 o 40 años experimenta con los psicodélicos, la gente piensa que es una locura. Creo que los psicodélicos los deberían tomar las personas de 25 años o más, en un entorno adecuado, con preparación y respeto. Todas estas cosas contribuyen a tener una experiencia profunda.

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