Hace escasos días hicimos una encuesta en nuestra cuenta de Instagram preguntando a nuestros seguidores cual es, en su opinión, la ciudad perfecta para pintar graffiti.
Madrid, Milán, Copenhague, Roma, Hamburgo, Melbourne, Dortmund, Las Vegas o incluso Murcia son algunas de las respuestas que hemos recibido, y es que cada ciudad cuenta con sus propias características que la hacen especial. Hemos seleccionado las 9 ciudades más votadas y hemos añadido nuestra propuesta subjetiva en la décima. Si quieres saber por qué, sigue leyendo.


1-BERLÍN

Estaba claro que la capital alemana iba a quedar en el podio del ranking. La segunda ciudad más grande de Europa cuenta con una histórica escena de graffiti que, aunque bastante hermética en comparación con otras ciudades, es responsable de que la ciudad muestre una tolerancia social hacia el graffiti como no vemos en otras urbes de Europa occidental. Esto se traduce en que además de muros, en Berlín podemos ver que el intensivo bombardeo callejero se extiende por toda la ciudad en todos los formatos posibles: tags, throw-ups, platas, piezas, alturas, vías… Todo esto, junto con una red suburbana versátil y un circuito de trenes autóctono como es el S-Bahn, convierten a esta metrópolis en un escenario ideal cualquier escritor, sea cual sea su modalidad.
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Kevin Schulzbus

2-NUEVA YORK

Ya solo por tratarse de la cuna original del graffiti, Nueva York es el lugar de peregrinación para cualquier escritor que se precie. Aunque sus leyes contra el graffiti sean más feroces que en otras urbes, el graffiti forma pate del ADN de la gran manzana. Así que, además de tratarse del lugar fundamental para revivir la historia originaria del graffiti, también encontraremos la manera de encajar nuestra pieza en el muro de turno o buscar nuestro lugar en las calles junto a los bombers más top del mundo. Como guinda del pastel, el sistema de metro que engendró este movimiento, aunque sometido actualmente a una vigilancia minuciosa, sigue siendo franqueable para cualquier intrépido escritor de trenes.
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3-BARCELONA

Difícil hablar de nuestra ciudad de forma objetiva. Pero lo cierto es que se trata de uno de los lugares más atractivos para el turista de perfil joven, así que las ofertas de ocio que presenta encajan perfectamente con los intereses de los escritores de graffiti. Un clima acogedor, playa, montaña, muchas paredes legales, un sistema de metro accesible y trenes que circulan pintados junto a una vibrante escena de ocio nocturno hacen de la capital catalana un lugar de visita obligada para todos los escritores europeos y de ultramar. Además se trata de una de las pocas ciudades del mundo que ostenta como barrio central un ghetto: el Raval, con las facilidades para bombardearlo que ello implica.
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Yubia

4-SAO PAULO

Podríamos decir que Sao Pulo es el Berlín de latinoamérica. Una enorme ciudad infestada de graffiti, obligado a convivir en escrupuloso respeto con su primo autóctono, el pixaçao. Este respeto se traduce en que las intervenciones callejeras, sean del tipo que sean, tienen una prologada duración, acompañada por una tolerancia social que es propia de las ciudades latinoamericanas. El tamaño y perfil de la ciudad hacen de esta un terreno de juego lleno de todo tipo de superficies y pantallas entre las cuales, el metro y los trenes son las más difíciles.
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Eneri

5-PARÍS

Si Berlín es la capital europea del graffiti, París va detrás. Proporcional a su enorme tamaño, encontramos en ella una dilatada escena de graffiti que hace del movimiento más que una tradición, una religión. Esto se refleja en la actitud ortodoxa que abandera a muchos de sus escritores: desde la territorialidad acérrima hasta una obsesión por la discreción e incluso el sectarismo son algunas de las actitudes más normalizadas en la llamada Panam. Quizá por ello esta ciudad ha engendrado a algunos de los escritores más importantes del graffiti europeo, como Bando, O’Clock, Trane, Azyle, Horphe… o grupos como GT, SDK, UV-TPK, PAL…
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Cyanurz

6-VALPARAÍSO

A 100 km de Santiago encontramos la ciudad de Valparaíso. Su propio nombre nos lo indica: es el paraíso de los escritores chilenos. Una urbe llena de actividad y con gran aceptación sobre las intervenciones artísticas en la que, como no, el graffiti se ha hecho dueño de las calles. Además, la ciudad cuenta con su propio sistema ferroviario en el que, de vez en cuando, los escritores más osados ejecutan la técnica del “palancazo”. Playa, fiesta, alcohol y facilidades para pintar… un imán para escritores de otros núcleo urbanos.
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Streetlayers

7-ATENAS

Berlín en miniatura pero con clima mediterráneo. Es lo primero que nos viene a la cabeza si pensamos en Atenas, otro de los lugares en los que el graffiti está presente por todas las calles de la ciudad. En este caso concreto, hasta en el metro ya que la linea 1 del suburbano de la capital griega circula completamente bombardeada. Si las ciudad está ya de por si invadida por el graffiti, su barrio central Exharcheia es aún más descontrolado gracias al fuerte movimiento antisistema local.
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Boris

8-BUENOS AIRES

Al igual que en otros lugares de latinoamérica el graffiti en la calle no está oficialmente prohibido y los escritores son considerados como artistas callejeros a ojos del ciudadano corriente. Una enorme escena en auge, con una gran actividad, cuenta con un tamaño proporcional al de esta ciudad cosmopolita, una de las más grandes del mundo. Además, la ciudad de Baires ostenta el sistema de metro más antiguo de América Latina que, a pesar de su dificultad, ofrece todo tipo de modelos de vagones de metro, así como una comunicación interurbana que pone en contacto zonas de alto contraste.
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Photo without color

9-MARSELLA

La costa mediterránea alberga otra joyita que pasa a formar parte de esta clasificación… se trata de Marsella. Otro destino en el que el buen clima y la playa se convierten en el complemento ideal de la actividad “graffiteril”. Con un barrio céntrico lleno de vida, un sistema de metro de dificultad baja y trenes con piezas que circulan durante días vuelven a ser las condiciones predilectas para considerar una ciudad como lugar perfecto para pintar graffiti. Y en el caso de Marsella encontramos además esa entrañable atmósfera estética propia de las ciudades francesas.
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10-BASILEA

El país del chocolate, las navajas, los relojes y el dinero negro cuenta también con un puñado de urbes en las que la escena del graffiti se desarrolla de manera muy interesante, tales como Berna o Ginebra. Pero hemos decidido añadir Basel en esta lista por sus vías de tren. En las paredes que recorren el circuito ferroviario de la ciudad se ha escrito una parte muy importante del wildstyle europeo, que incluso puede que conserve a día de hoy las piezas del legendario Dare. Se trata del Hall of Fame ilegal más impresionante que podamos visitar, enmarcado en la idílica experiencia de la cotidianidad suiza. Merece la pena verlo, aunque sea una vez en la vida.
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Old Graffiti Pannelz

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