Hay una frase hecha que describe perfectamente lo que pasa en Penelles, un pueblo de apenas 400 habitantes en la provincia de Lleida:“En el bote pequeño está la mejor confitura”.
Esa frase describe el espíritu del  Festival Gargar, que ha puesto al pueblo en el mapa artístico europeo.


…Y es que después de celebrar el festival durante los últimos cuatro años, los organizadores no se han rendido ante el covid y han decidido pese a las dificultades celebrar su 5º edición.

La mejor carta de presentación de este festival son sus más de 100 muros pintados en el pueblo. 1 muro pintado por cada 4 habitantes. Eso da que pensar.
En esos muros han dejado huella artistas del calibre de El Niño de las Pinturas, Treze, Sabotaje al montaje, Mina Hamada and Zosen, Zeso, Zurik, Rosh 333, Jorge Gerada, Tim Marsh, Mondevane, Alberto de Blobs, Irene López León, … entre otros muchos.

El contraste entre el ladrillo de las casas del pueblo y las pinceladas o el spray es sobrecogedor. De la misma manera que impresiona pintar bajo la atenta mirada de los habitantes del pueblo, y responder a sus incisivas preguntas, llanas, directas y repletas de sincero interés. O la quietud de tiempo, que pasa tan lento que si no fuera por las campanas de la iglesia no recordaríamos que aún existe. Penelles es un pueblo perfecto para relajarse y reconectar con uno mismo, para vivir a caballo entre dos épocas y dejarse llenar los ojos por el paisaje y los murales.

Este año, las circunstancias han obligado a modificar el formato del festival, y los artistas irán apareciendo escalonadamente. En su web podréis encontrar los artistas que pintarán en esta edición, aunque os adelantamos dos que ya han trabajado en los muros de Penelles, Slim Safont y Musa 71.
Del primero, ya hay otros murales de anteriores ediciones, y solo tenemos instantáneas de la intervención en la que trabaja ahora.
Musa 71, de quien ya hemos hablado en más de una ocasión, ha llevado el wild style, el graffiti más tradicional a un muro de 8 x 20 metros en pleno centro del pueblo. En palabras de los organizadores Binomic.cat , pensaron en Musa71, porque querían rendir homenaje y darle espacio a un escritor que representara la tradición de pintar en la calle.

Si bien el festival en su normalidad se desarrollaba en mayo, las circunstancias han obligado a que en esta 5ºedición se celebre en agosto. La sequedad del clima leridano y los 39 grados de temperatura no quisieron perderse la ocasión y acompañaron a los artistas durante los días que trabajaron el muro. Suerte de la fantástica piscina en la que habitantes y visitantes se relajan.

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