Vamos a echar un vistazo a lo que han estado trabajando los dos artistas seleccionados para la Residencia Virtual MTN. Tanto a Ever como a Motomichi Nakamura les hemos hecho algunas preguntas a cerca de los proyectos que están realizando, la iniciativa en si y el contexto general en el que se enmarca la acción…


¿En qué momento de tu vida empezaste a crear y porqué?

Nicolás Romero EVER: La niñez la tomo como el lugar de mayor creación, al no tener la noción de nada creo que era más libre, líneas infinitas sin saber donde terminaba, la hoja era el límite (o tal vez no). Siempre me sentí a gusto con la acción de dibujar, lo trataba de hacer en todos los lugares posibles.

Motomichi Nakamura: Siempre me gustó dibujar, pintar y hacer cosas con mis manos desde que era un niño. Pero diría que fue casi 5 años después de graduarme en la escuela de arte cuando sentí que estaba haciendo mi propia obra de arte. Había estado trabajando como diseñador gráfico pero gradualmente me hice más consciente de qué, cómo y por qué hago las cosas y mi trabajo se volvió más personal.

Comparte con nosotros algunos artistas históricos y actuales que te gusten.

E: Gente que me movió el suelo en mi adolescencia y niñez Van Goh, Veláquez, Klimt, Schiele, Alonso, Kuitca. En mi actualidad Marlene Dumas, Cristina Banban, Mina Hamada, Franco Fasoli, Elian Chali, Philip Guston, Nina Kunan y Zio Ziegler.

M: Michel Gondry, Vincent Van Gogh, Eazy E, Tego Calderon, Designers Republic (Ian Anderson), Joanie Lemercier y muchos representantes del Art Brut.

¿En qué momento decidiste presentarte para participar en esta propuesta?

E: Decidí presentarme cuando me di cuenta que debido al contexto que estábamos viviendo mi estadía (no planeada) se había prolongado. Me pareció que este momento de crisis también emergía una posibilidad de estudiar lo que esta pasando, al condicionarse nuestro movimiento creo que se acentuaron ciertas actividades que llegaron para quedarse.

M: Comencé a hacer mappings de proyección móvil y al aire libre en el pasado año y vi muchas similitudes entre el arte callejero y la proyección cartográfica, así que decidí intentarlo y solicitar la oportunidad.

¿Cómo has vivido todo el percance relacionado con el covid19 (enfermedad propia o de seres cercanos, cuarentenas, limitación de movilidad, etc)?

E: Creo que me afectó en el hecho de la creatividad, al limitar la movilidad me costaba mucho inspirarme cuando necesito mucho del estar afuera, la deriva. Se me plantearon ciertas crisis en el hecho de no estar en mi país, tuve miedo, ansiedad, dudas, pero también acepté esos estados como oportunidades para conocerme.

M: La cuarentena (o el refugio) llegó de forma bastante repentina en la ciudad de Nueva York y fue aterrador al principio, para ser honesto. Estar encerrado todo el día, día tras día, en un pequeño apartamento de Nueva York, para dos niños pequeños y dos adultos no fue fácil. Después de un par de semanas, las cosas se pusieron más difíciles para nosotros cuando empecé a tener fiebre y pensé que había contraído el virus. La prueba no era realmente accesible en ese momento y todos los hospitales de la ciudad de Nueva York estaban abrumados con los pacientes, así que lo mejor que podía hacer era “ponerme en cuarentena” en una habitación dentro del pequeño apartamento. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue “¿Y si se lo hubiera dado a mis hijos o a mi esposa? ¿Qué pasa si no mejoro?”.

¿Qué consecuencias positivas crees que puede tener, a nivel social y artístico, lo situación global que se está viviendo por culpa del covid19?

E: Creo que las consecuencias positivas de la pandemia es darnos cuenta de como nos necesitamos el uno al otro, como también la idea de plantearnos la eliminación de ciertos sistemas para el futuro.

M: Aunque esta situación de pandemia nos ha causado dolor y problemas a todos, creo que hay algunas cosas positivas que hemos aprendido (o estamos aprendiendo) a través de esta experiencia, como el valor de vivir de forma sencilla, ser paciente, apreciar las cosas pequeñas, ser compasivo con los demás, etc. Para mí, como artista, más que nunca, me siento mucho más conectado a la comunidad y a la sociedad que me rodea y se ha convertido en un recordatorio constante en cualquier acción que emprendo, incluyendo la creación de mi obra de arte.

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